Otoño Invierno 2026
DespuĂ©s del desfile del 1 de febrero en DubĂĄi, Alberta Ferretti continĂșa la narrativa del Fall Winter 2026 con una nueva etapa en el Palazzo Donizetti, en MilĂĄn. No es una rĂ©plica, sino una transformaciĂłn: la colecciĂłn se recompone en el espacio a travĂ©s de una instalaciĂłn inmersiva donde la luz guĂa la mirada y construye el sentido.
Si en DubĂĄi todo se expresĂł en movimiento, aquĂ todo ocurre en la suspensiĂłn. La luz se convierte en sustancia, presencia viva, elemento que moldea y revela. Las prendas emergen lentamente de la sombra, como figuras que se dejan descubrir detalle a detalle. Nada es inmediato, nada es definitivo: la forma se compone progresivamente, en un diĂĄlogo sutil entre claridad y penumbra.
El proyecto toma forma gracias a la colaboraciĂłn con Nino Alfieri, pionero del arte lumĂnico en Italia, que interviene en el espacio con superficies pintadas con pinturas fotosensibles. La escenografĂa se enciende, respira y se transforma con el tiempo. Es un entorno que se anima a travĂ©s de la luz misma, anticipando una exposiciĂłn de carĂĄcter casi museĂstico dedicada a algunas de las creaciones presentadas en DubĂĄi.
En el centro del recorrido, el desfile cobra vida dentro de una black box inmersiva. El suelo perspectivo con LED evoca la pasarela de DubĂĄi, recordando su geometrĂa y profundidad visual, mientras la proyecciĂłn envuelve al espectador en una dimensiĂłn Ăntima e hipnĂłtica. Es un regreso, pero tambiĂ©n un desplazamiento: la memoria del evento se convierte en experiencia sensorial.
En la Ășltima sala, una nueva pasarela luminosa acoge otras creaciones de la colecciĂłn. Enmarcadas por la luz, las prendas parecen flotar, como suspendidas en un espacio rarefacto donde el peso se disuelve y solo queda la lĂnea, el movimiento sugerido, la esencia.
Todo estĂĄ atravesado por una idea de ligereza consciente. La luz no solo ilumina: dibuja, esculpe, acaricia. Da forma a la materia asĂ como la intenciĂłn da forma a la prenda. En esta dimensiĂłn suspendida, la colecciĂłn se convierte en narrativa, y las prendas adquieren una presencia silenciosa pero intensa.
En el Palazzo Donizetti, Alberta Ferretti construye una experiencia que es a la vez visual y emocional: una invitaciĂłn a ralentizar, a observar, a dejarse guiar por la luz.